El Universo

Convivencia sana, digna y muy feliz

Tener en casa un perro o un gato, u otro animal doméstico, es un privilegio que requiere un comportamiento claro y responsable.

Pocas veces nos cuestionamos la relación que tenemos con nuestras mascotas, sean perros, gatos, pájaros, peces o reptiles. A decir de la psicóloga clínica Paquita Brito, las mascotas ocupan diferentes lugares en nuestra vida, según nuestras características de personalidad y edad como sus dueños.

Para los ciudadanos de la tercera edad, las mascotas se sitúan en el espacio como compañía. “Muchas veces han envejecido juntos y se entienden en sus necesidades”. Para los jóvenes y adultos, los animales son amigos de excursión, compañeros de trabajo, cuidadores de bienes.

En el caso de los niños, las mascotas son sus compañeros de juego. Son terapéuticos, incluso, “pues es un medio para enseñarles a tener responsabilidad. Además sirven de enseñanza en muchos aspectos, para niños autistas o con problemas de comportamiento”. En todos se debe cumplir la responsabilidad de alimentación y cuidados de la salud.

Dueños responsables

Debido a que nuestras mascotas no pueden hablar por sí mismas, cada humano debe asumir la responsabilidad de defenderlas y brindarles el apoyo y los recursos que necesitan para una vida sana.

La Asociación Americana de Médicos Veterinarios (AVMA) resume en 17 puntos la responsabilidad que deben cumplir los dueños de mascotas, entre esas conservar únicamente el tipo y la cantidad de mascotas a las que pueda proporcionarles alimento, agua, refugio, atención médica y compañía adecuados; y reconocer que tener una mascota requiere una inversión de tiempo y dinero.

El lugar de las mascotas en nuestro corazón

En el 2016, un equipo de científicos del Departamento de Ciencia Animal y Biotecnología de la Universidad Azabu (Japón) encontró que entre perros y humanos hay una conexión tan fuerte a nivel biológico como la que se crea entre padres e hijos. Tan es así que el simple contacto visual entre el perro y su dueño fortalece sus vínculos afectivos, concluyó el estudio publicado en la revista Science.

De ahí que sintamos a nuestras mascotas, especialmente perros y gatos, como parte de nuestra familia, o, más bien, como ‘perrhijos’ y ‘gathijos’. Lo importante, continúa Paquita Brito, es que el sistema de vida no se convierta en un problema para la convivencia entre personas y animales.

“La ausencia de algo provoca que los animales llenen espacios, esos vacíos. Como cuando no tienen hijos o han perdido a alguien. Y se llega a obligar al animal a perder su esencia, como vestirlo como niño”, señala la también psicoterapeuta. “Eso hace que, en vez de ser una satisfacción de vida para la mascota, sea un sufrimiento. Es perder su naturaleza. Es como lograr una satisfacción personal no pensando en el otro”.

Por eso, Brito puntualiza: “Tener mascotas es responsabilidad y madurez. Es hacerse cargo de un ser diferente al que hay que ayudarlo a vivir en su dignidad de origen. Entender que el amor, cariño y vínculo que se establece nada puede reemplazarlo”. (G. Q.)

Mascotas

es-ec

2023-11-19T08:00:00.0000000Z

2023-11-19T08:00:00.0000000Z

https://eluniverso.pressreader.com/article/281616720104549

El Universo